miércoles, 24 de noviembre de 2010
MORIR, VIVIR, MORIR
-¿Escuchas el ruido de las sirenas?
-No.
-Escucha bien. Están lejos aún, pero se oyen.
-Ahora si, las escucho, ¿Qué son?
-¿Aún no lo sabes?
-No.
-Ponte a pensar. La respuesta reside en los latidos de tu corazón.
-Pero...mi corazón...no late.
-Ya sabes la respuesta.
Minutos después, el sonido de las sirenas llega hasta donde se encuentran esas dos personas. El sonido se apaga. Dos personas bajan del transporte que emitía el ruido. Bajan rápido. Llevan en sus manos varios instrumentos. Todos los instrumentos son médicos.
En el pavimento yacen dos cadáveres.En un mundo paralelo al nuestro se levantan.
-Ha cesado el ruido de las ambulancias.
-Ya lo sé. Estamos muertos.
lunes, 22 de noviembre de 2010
TENÍA UNA AMIGA QUE...SIEMPRE SONREÍA.
Tenía una amiga que sonreía siempre. Era una mujer alegre y cualquiera que estuviera a su lado se contagiaba de su alegría. A mi me gustaba mucho, por lo que la invité un par de veces a salir, ella aceptaba sonriente, mostrando sus hileras de dientes pulcros y perfectos.
Un día, le declaré mi amor a mi amiga. Le dije que yo la quería más de lo que cualquier otro hombre podría quererla en la vida. Mi amiga sonrió y me dijo:
-Manuel, lo que tú me dices es imposible que lo sepas, porque eres la única persona con la que he estado estos últimos días.
Yo me quedé estupefacto ante su respuesta (de hecho, pensé que aquella no era una respuesta).
-Esta bien, quizás exageré un poco, pero yo te quiero mucho, y no sólo eso. Te amo-. Le dije a mi amiga. Ella me observó un momento mientras su sonrisa se desborraba de su rostro.
-De acuerdo Manuel, pero no quiero que cambies.
Entonces la abracé y la besé en los labios.
Mi amiga se convirtió en mi novia. Ya no sonríe como antes, yo me pregunto el por qué. Me considero un buen novio, pero desde que somos novios ella ya no es la misma. Su sonrisa se desborró de su rostro. Aún así, yo la amo, aunque ella jamás me haya amado. Espero que pueda aprender a amarme y a volver a sonreír como antes lo hacía...de verdad espero que así suceda o tendré que volverla a golpear.
domingo, 21 de noviembre de 2010
TENÍA UNA AMIGA QUE...ERA ALÉRGICA A LOS HOMBRES
Tenía una amiga que les teme (ya no es mi amiga, pero aún les teme) a los hombres.
Los hombres son para esa chica lo que el agua al aceite: Se repelen, o mejor dicho, ella los repele.
Mi ex-amiga es una chica muy bella y a la que los hombres fácilmente atrae. Es un imán a la vista de aquellos que la ven, pero cuando tratan de dirigirle la palabra, la chica se transforma en un ser indeseable. Y es que quién en su sano juicio querría estar con una muchacha que aunque bonita, es por demás quejumbrosa de lo que los hombres pueden llegar a hacerle.
-Está bien buena la Michelle-. Me decían mis amigos hombres -Tú eres su amiga, ¿me podrías conseguir una cita con ella?
Entonces yo iba con mi amiga y le decía:
-Michelle, mi amigo (X) te quiere invitar (al cine, a tomar un café, a bailar, etc.) ¿Te gustaría salir con él?
Pero Michelle siempre contestaba lo mismo:
-No, no tengo tiempo de salir con tu amigo. Dile que lo siento mucho, pero que me es imposible salir con él.
Y yo, como el cupido que era, regresaba con la respuesta negativa para mi amigo (X), que al final me invitaba a aquello que iba a invitar a mi amiga. Mi amigo (X) se la pasaba toda la cita conmigo hablando mal de Michelle.
Había varias teorías del porque mi ex-amiga no quería tener citas con hombres. Algunos decían que ella era lesbiana, otros que no era mujer y otros más (los menos) que tenía que ver con alguna herida de su pasado.
Michelle, aún siendo perfecta en casi todo sentido, sólo tenía una amiga y esa era yo. Eso fue hasta el día en que ella me hizo una declaración que yo jamás olvidaré:
-Te amo-. Me dijo Michelle.
-Yo también te quiero, amiga-. Le respondí y la abracé como se abrazan las amigas, entonces ella me tocó uno de mis pechos y me dijo:
-Quiero estar contigo.
-Lo siento-. Le dije retirando su mano de mi pecho -creo que haz malentendido las cosas.
Michelle no dijo nada, sólo se fue sollozando de las canchas de fútbol. Esa fue la última vez que la vi como mi amiga.
Tenía una amiga llamada Michelle. Han pasado tres años desde la última vez que la vi como mi amiga. Hace un tiempo hemos vuelto a estar juntas y le he hecho una pregunta:
-¿Por qué no te gustan los hombres?
Michelle, tan bella como siempre me ha respondido:
-Porque los hombres te lastiman, te hieren. Amor ¿no es por eso que estás conmigo?
-Tienes razón.
sábado, 20 de noviembre de 2010
SÍNTOMAS DE LA SOLEDAD.
Colgaban en la pared del viejo cientos de fotografías. Fotografías que le recordaban tiempos mejores: aparecía sentado junto a sus padres cuando niño, aparecía junto a sus compañeros de la secundaria y la universidad, aparecía junto a su esposa y junto a su hijo. Aquellos eran los buenos tiempos que había tenido en su vida y de ellos estaban plagados las paredes de su casa.
Ahora era un anciano y estaba completamente solo.
Cada mañana, al despertar y ver todas aquellas fotografías, el viejo no podía sino sentir melancolía y derramar lágrimas. Lágrimas que le recordaban a sus seres queridos y a sus amigos, ahora todos muertos o desaparecidos por circunstancias del destino.
El viejo no comprendía el por qué de las fotografías en la pared, al menos no del todo. Más de una vez se había visto tentado a retirar una de aquellas fotografías de la pared, de tirarla o quemarla, de deshacerse de ella; sin embargo, algo no se lo permitía. No se trataba de una cuestión física y él lo sabía, tenía que ver con el pasado, con las personas perdidas en el tiempo y a las que jamás volvería a ver en vida.
-Sonríe-. Se invito a si mismo el anciano. Era el verano de 2011 y afuera, las últimas flores se helaban a causa de un nuevo frente frío. Mientras tanto, el viejo se tomaba una fotografía, la última que pondría en aquellas paredes tapizadas de recuerdos y que ese mismo invierno, quedarían limpias.
El viejo moriría en agosto, al igual que todos aquellos recuerdos que tan recelosamente guardaba la casa en sus paredes. Así se uniría a la gloria de las personas de las paredes, se transformaría en un recuerdo más que borraría el tiempo.
Ahora era un anciano y estaba completamente solo.
Cada mañana, al despertar y ver todas aquellas fotografías, el viejo no podía sino sentir melancolía y derramar lágrimas. Lágrimas que le recordaban a sus seres queridos y a sus amigos, ahora todos muertos o desaparecidos por circunstancias del destino.
El viejo no comprendía el por qué de las fotografías en la pared, al menos no del todo. Más de una vez se había visto tentado a retirar una de aquellas fotografías de la pared, de tirarla o quemarla, de deshacerse de ella; sin embargo, algo no se lo permitía. No se trataba de una cuestión física y él lo sabía, tenía que ver con el pasado, con las personas perdidas en el tiempo y a las que jamás volvería a ver en vida.
-Sonríe-. Se invito a si mismo el anciano. Era el verano de 2011 y afuera, las últimas flores se helaban a causa de un nuevo frente frío. Mientras tanto, el viejo se tomaba una fotografía, la última que pondría en aquellas paredes tapizadas de recuerdos y que ese mismo invierno, quedarían limpias.
El viejo moriría en agosto, al igual que todos aquellos recuerdos que tan recelosamente guardaba la casa en sus paredes. Así se uniría a la gloria de las personas de las paredes, se transformaría en un recuerdo más que borraría el tiempo.
jueves, 18 de noviembre de 2010
NOCHE Y DÍA.
La mañana me cubre,
con sus luces naranjas,
con sus mantos de flores,
y sus suaves fragancias.
Mientras tanto la noche,
me acoge en sus sombras,
con sus lúgubres luces,
y sus lunas blancas.
Ambos me estiman,
pero sólo amo a una,
es a la negra noche,
a quien espero me reciba.
con sus luces naranjas,
con sus mantos de flores,
y sus suaves fragancias.
Mientras tanto la noche,
me acoge en sus sombras,
con sus lúgubres luces,
y sus lunas blancas.
Ambos me estiman,
pero sólo amo a una,
es a la negra noche,
a quien espero me reciba.
MORIR EN UNA OLEADA.
Estas palabras,
deberían anotarse,
sobre el cuerpo,
de un muerto.
Son la muestra,
de que el mundo,
no ha cambiado,
ni cambiará.
Pues la muerte,
si queremos o no,
lo hacemos así,
algún día llegará.
Perderemos,
lo sabemos,
la muerte,
al final vendrá.
deberían anotarse,
sobre el cuerpo,
de un muerto.
Son la muestra,
de que el mundo,
no ha cambiado,
ni cambiará.
Pues la muerte,
si queremos o no,
lo hacemos así,
algún día llegará.
Perderemos,
lo sabemos,
la muerte,
al final vendrá.
VACÍO INTERNO.
Vacío interno,
que no se llena,
ni con aire,
ni con agua.
Me mantiene vivo,
el olvido que pesa,
en mi mente,
en mi alma.
Pues no soy nada,
del terror vivo presa,
por la noche,
por el día.
Vacío interno,
no me deja,
soy su esclavo,
soy su vida.
que no se llena,
ni con aire,
ni con agua.
Me mantiene vivo,
el olvido que pesa,
en mi mente,
en mi alma.
Pues no soy nada,
del terror vivo presa,
por la noche,
por el día.
Vacío interno,
no me deja,
soy su esclavo,
soy su vida.
DESDE LA MUERTE.
Lleno un espacio vacío,
con sangre de cuerpos anónimos,
lleno mi corazón muerto,
con vida de viejos amores.
Vuelvo a sentirme vivo,
recupero de vida mis ánimos,
vuelvo a sentirme lleno,
ocupando viejos vacíos.
Pero todo ha terminado,
el tiempo no va a regresar,
la vida me ha abandonado,
bajo este cielo invernal.
con sangre de cuerpos anónimos,
lleno mi corazón muerto,
con vida de viejos amores.
Vuelvo a sentirme vivo,
recupero de vida mis ánimos,
vuelvo a sentirme lleno,
ocupando viejos vacíos.
Pero todo ha terminado,
el tiempo no va a regresar,
la vida me ha abandonado,
bajo este cielo invernal.
QUIZÁS
Quizás dejarte morir,
sea lo mejor para mí,
aunque malo para ti,
con ello me harás feliz.
No es porque te odie,
pero más no te amo,
antaño lo hice demasiado,
pero ya no pierdo mi tiempo.
Y estrechamos las manos,
en señal de paz hoy,
mientras tu partida vacios,
nos deja en este sitio.
Quizás te vayas hoy,
pero regresarás mañana,
para cobrar venganza,
contra mi odioso ser.
Yo te llené de esperanza,
y hoy la dejo caer,
me siento abandonado,
lágrimas quiero crear.
Para dejarte ir,
para que no vuelvas más,
aunque quizás lo hagas,
no quiero verte más.
sea lo mejor para mí,
aunque malo para ti,
con ello me harás feliz.
No es porque te odie,
pero más no te amo,
antaño lo hice demasiado,
pero ya no pierdo mi tiempo.
Y estrechamos las manos,
en señal de paz hoy,
mientras tu partida vacios,
nos deja en este sitio.
Quizás te vayas hoy,
pero regresarás mañana,
para cobrar venganza,
contra mi odioso ser.
Yo te llené de esperanza,
y hoy la dejo caer,
me siento abandonado,
lágrimas quiero crear.
Para dejarte ir,
para que no vuelvas más,
aunque quizás lo hagas,
no quiero verte más.
HORA DE MORIR.
Nunca se está preparado,
ni jamás se estará,
para la hora de morir,
en este pinche lugar.
El tiempo hace envejecer,
se apagan las luces,
al momento de morir,
dejamos lo material.
Nuestro cuerpo no es nada,
sólo materia fecal,
que no hace sino pudrirse,
bajo la tierra enterrado.
No hay mañana ni hoy,
todo es borroso,
el presente es devorado,
por un terrible futuro.
El futuro llegó hoy...
ni jamás se estará,
para la hora de morir,
en este pinche lugar.
El tiempo hace envejecer,
se apagan las luces,
al momento de morir,
dejamos lo material.
Nuestro cuerpo no es nada,
sólo materia fecal,
que no hace sino pudrirse,
bajo la tierra enterrado.
No hay mañana ni hoy,
todo es borroso,
el presente es devorado,
por un terrible futuro.
El futuro llegó hoy...
miércoles, 17 de noviembre de 2010
TIEMPO.
Tiempo sin crear,
sin hacer nada más,
que al cielo mirar,
no pudiendo regresar.
Tiempo sin nada hacer,
quejándome del frío invernal,
horas que no van a volver,
bajo el cielo nocturno del mes.
Tiempo que no volverá,
minutos que ya han pasado,
horas que han transcurrido,
sobre mi ser desasosegado.
sin hacer nada más,
que al cielo mirar,
no pudiendo regresar.
Tiempo sin nada hacer,
quejándome del frío invernal,
horas que no van a volver,
bajo el cielo nocturno del mes.
Tiempo que no volverá,
minutos que ya han pasado,
horas que han transcurrido,
sobre mi ser desasosegado.
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