sábado, 20 de noviembre de 2010
SÍNTOMAS DE LA SOLEDAD.
Colgaban en la pared del viejo cientos de fotografías. Fotografías que le recordaban tiempos mejores: aparecía sentado junto a sus padres cuando niño, aparecía junto a sus compañeros de la secundaria y la universidad, aparecía junto a su esposa y junto a su hijo. Aquellos eran los buenos tiempos que había tenido en su vida y de ellos estaban plagados las paredes de su casa.
Ahora era un anciano y estaba completamente solo.
Cada mañana, al despertar y ver todas aquellas fotografías, el viejo no podía sino sentir melancolía y derramar lágrimas. Lágrimas que le recordaban a sus seres queridos y a sus amigos, ahora todos muertos o desaparecidos por circunstancias del destino.
El viejo no comprendía el por qué de las fotografías en la pared, al menos no del todo. Más de una vez se había visto tentado a retirar una de aquellas fotografías de la pared, de tirarla o quemarla, de deshacerse de ella; sin embargo, algo no se lo permitía. No se trataba de una cuestión física y él lo sabía, tenía que ver con el pasado, con las personas perdidas en el tiempo y a las que jamás volvería a ver en vida.
-Sonríe-. Se invito a si mismo el anciano. Era el verano de 2011 y afuera, las últimas flores se helaban a causa de un nuevo frente frío. Mientras tanto, el viejo se tomaba una fotografía, la última que pondría en aquellas paredes tapizadas de recuerdos y que ese mismo invierno, quedarían limpias.
El viejo moriría en agosto, al igual que todos aquellos recuerdos que tan recelosamente guardaba la casa en sus paredes. Así se uniría a la gloria de las personas de las paredes, se transformaría en un recuerdo más que borraría el tiempo.
Ahora era un anciano y estaba completamente solo.
Cada mañana, al despertar y ver todas aquellas fotografías, el viejo no podía sino sentir melancolía y derramar lágrimas. Lágrimas que le recordaban a sus seres queridos y a sus amigos, ahora todos muertos o desaparecidos por circunstancias del destino.
El viejo no comprendía el por qué de las fotografías en la pared, al menos no del todo. Más de una vez se había visto tentado a retirar una de aquellas fotografías de la pared, de tirarla o quemarla, de deshacerse de ella; sin embargo, algo no se lo permitía. No se trataba de una cuestión física y él lo sabía, tenía que ver con el pasado, con las personas perdidas en el tiempo y a las que jamás volvería a ver en vida.
-Sonríe-. Se invito a si mismo el anciano. Era el verano de 2011 y afuera, las últimas flores se helaban a causa de un nuevo frente frío. Mientras tanto, el viejo se tomaba una fotografía, la última que pondría en aquellas paredes tapizadas de recuerdos y que ese mismo invierno, quedarían limpias.
El viejo moriría en agosto, al igual que todos aquellos recuerdos que tan recelosamente guardaba la casa en sus paredes. Así se uniría a la gloria de las personas de las paredes, se transformaría en un recuerdo más que borraría el tiempo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Gente
Perfil
Archivos de blog
Mi lista de blogs
Top ten: libros
- Pieza única
- Extrañando a Kissinger
- El perfume
- El Aleph
- 100 años de soledad
- Ulises
- Crimen y castigo
- La metamorfosis
- El retrato de Dorian Gray
- El señor de las moscas
0 comentarios:
Publicar un comentario